Tener una mascota es un compromiso que se extiende entre 10 y 15 años. La tenencia responsable es la mejor receta para el bienestar del animal y la salud de los dueños.
Durante miles de años los seres humanos han convivido con animales domésticos. Los arqueólogos estiman que desde hace 10.000 y 20.000 años se ha domesticado a los gatos y a los perros, respectivamente. Las investigaciones sobre ADN sugieren que la domesticación de perros podría remontarse a 100.000 años -mucho antes de los orígenes de la agricultura y de la ganadería.
Según los ecologistas, los perros y los gatos podrían ser los que iniciaron el acercamiento con los seres humanos, y no a la inversa. Pronto los humanos reconocieron el valor de estos animales como guardianes y cazadores. Y, en algún momento, se desarrolló un vínculo entre el ser humano y el animal que tal vez sólo pueda describirlo quien es dueño de una mascota.
Hoy en día sabemos que la compañía de una mascota puede ayudar a reducir la presión arterial y el colesterol, aliviar la soledad, y aumentar las oportunidades para hacer ejercicio y desarrollar contacto social. Sin embargo, es una ruta de dos vías. Los animales domésticos necesitan del ser humano para su alimentación, albergue y cuidado. Al adquirir una mascota se asume, en general, un compromiso de entre 10 y 15 años, la duración aproximada de la vida de un perro o un gato.
Pero no todos los dueños cumplen con su compromiso. Algunos deciden que no pueden financiar la alimentación de su mascota o las visitas al veterinario; consideran que los animales ocupan mucho lugar en el hogar, o que éstos serían más felices si estuvieran en libertad. Por una u otra razón, muchos animales domésticos terminan descuidados o abandonados en las calles.
(Fuente:Organización Panamericana de la Salud, OPS)
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